Puede presentarse como un miedo ante una situación concreta, como ocurre al acercarnos a esa chica que tanto nos gusta, o de forma más genérica y global, como puede ser el miedo a no ser amado, a estar sólo, a la muerte o a la pérdida de nuestros seres queridos.
En muchas ocasiones, el miedo nos impide hacer aquello que realmente deseamos, impidiendo que llevemos la vida hacia donde nosotros realmente queremos constituyendo una fuente constante de infelicidad y frustración.



