Tengo que reconocerlo: Nunca he sido demasiado fan de las películas de 007.
¿La razón?
En mi opinión, las películas de 007 son todas iguales. En ellas no existen más que personajes unidimensionales que no tienen emociones ni sentimientos (empezando por nuestro querido espía británico) y en las que lo único que importa es que nuestro agente del Mi6 favorito liquide a los malos y se acueste con las más bellas mujeres a lo largo y ancho del mundo entero.
