
Lo reconozco. Nunca quise ir a ver 12 años de esclavitud. Me parecía la típica película pedante y pretenciosa con aspiraciones a Oscar por la que no pensaba ni de lejos desperdiciar dos horas y media de mi vida.Recuerdo también que, cuando vi el trailer, sentí un sopor extremo y una pereza sin parangón, al tiempo que mi cabeza no dejaba de pensar:
"Vaya hombre, ya tenemos otra peli que quiere ser candidata a los oscar...; ¿es que creen que por tratar un tema espinoso como es la esclavitud, contratar a actores de renombre y tratar de hacer llorar al espectador manipulando sus emociones mostrando una tragedia tras otra es suficiente para ganar estatuillas a porrillo?".